De dónde sale el diamante

¿Los diamantes vienen del espacio?

Los diamantes extraídos ya no son la única opción. El mercado actual presenta una gran variedad de opciones de piedras, desde diamantes cultivados en laboratorio hasta alternativas al diamante. Cada uno de ellos se crea de forma diferente y, por ello, puede presentar cualidades distintas. Las características físicas, el brillo óptico, el precio y el origen son las diferencias más comunes entre estas piedras. Antes de comprar un anillo de compromiso o una pieza de joyería con diamantes finos, sepa en qué se diferencian los tres diamantes más comunes y las alternativas a los diamantes.

Un diamante natural extraído es una estructura de carbono cristalizado que se forma bajo la superficie de la tierra a lo largo de millones (o a veces miles de millones) de años en condiciones perfectas de calor y presión. Los diamantes salen a la superficie durante eventos naturales (como erupciones volcánicas) y luego se extraen de la tierra.

A estas alturas, es posible que haya oído que los diamantes extraídos provienen de un lugar muy oscuro, y no estamos hablando de la tierra. Un diamante extraído de un quilate cuesta a la planta minera entre 88.000 y 176.000 libras de tierra. La contaminación que provocan las minas de diamantes destruye los hábitats marinos y puede incluso causar un drenaje ácido de roca que se filtra en las aguas subterráneas, contaminando todos los seres vivos que dependen de la fuente de agua. La industria de la extracción de diamantes no sólo afecta al medio ambiente, sino también a los derechos humanos. La industria es conocida por el trato inhumano a los trabajadores e incluso por el trabajo infantil, por no mencionar el mayor riesgo de problemas relacionados con la salud.

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De dónde vienen los diamantes steven universe

Los diamantes han sido durante mucho tiempo una de las creaciones más veneradas de la naturaleza. Desde los albores de la humanidad, su belleza, fuerza y resistencia han encantado a los pueblos de todo el mundo. Los antiguos griegos creían que tenían poderes místicos de protección, y es del término griego “adamas”, que significa invencible, de donde procede la palabra “diamante”. Con el paso del tiempo, la magia de los diamantes no ha dejado de crecer, y han llegado a marcar nuestros momentos, vínculos y compromisos más preciados. Fuertes e irrompibles, representan emociones eternas.

Una mujer capturó esta fuerza y atemporalidad en cuatro simples palabras, y al hacerlo, cautivó al mundo. Empleada en una agencia de publicidad de Filadelfia, Frances Gerety era una mujer que trabajaba en un “mundo de hombres”. De Beers era su principal cuenta, uno de los “productos femeninos” para los que había sido contratada. En 1947, acababa de terminar de trabajar en una serie de anuncios y se dirigía a la cama, cuando se dio cuenta de que había olvidado crear una línea de firma para su última campaña. Exhausta, garabateó algo en un papel antes de quedarse dormida. A la mañana siguiente, lo presentó en una sala de juntas. Su línea, “Un diamante es para siempre”, que al principio suscitó dudas por su estilo inusual, transformaría para siempre la industria del diamante y la publicidad. En 1999, “Un diamante es para siempre” fue nombrado “El eslogan del siglo” por Advertising Age.

De dónde provienen los diamantes

A lo largo de los años se ha dicho que los diamantes se formaban a partir del metamorfismo del carbón. Según Geology.com, ahora sabemos que esto no es cierto. “El carbón rara vez ha desempeñado un papel en la formación de los diamantes. De hecho, la mayoría de los diamantes que se han datado son mucho más antiguos que las primeras plantas terrestres de la Tierra, ¡la materia prima del carbón! Eso por sí solo debería ser prueba suficiente para descartar la idea de que los depósitos de diamantes de la Tierra se formaron a partir del carbón”.

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1. Los geólogos creen que los diamantes se forman en el manto terrestre y son transportados a la superficie de la Tierra por erupciones volcánicas profundas. Los diamantes se forman a partir de carbono puro en el manto bajo calor y presión extremos.

3. Lugares de impacto – A lo largo de la vasta historia de la Tierra, ésta ha sido golpeada por un gran número de asteroides. Estos asteroides golpean la Tierra con un calor y una presión intensos que, según los geólogos, son perfectos para la formación de diamantes. “Esta teoría de la formación de diamantes ha sido apoyada por el descubrimiento de pequeños diamantes alrededor de varios lugares de impacto de asteroides”.

¿Vienen los diamantes de los volcanes?

Para Mbuyi Mwanza, un joven de 15 años que pasa sus días paleando y tamizando grava en pequeñas minas artesanales del suroeste de la República Democrática del Congo, los diamantes simbolizan algo mucho más inmediato: la oportunidad de comer. El trabajo minero es agotador, y a él le acosan los dolores de espalda, pero eso no es nada comparado con el dolor de ver a su familia pasar hambre. Su padre es ciego; su madre los abandonó hace varios años. Han pasado tres meses desde que Mwanza encontró un diamante por última vez, y sus deudas -para comida y medicinas para su padre- se acumulan. Una piedra grande, tal vez de un quilate, podría hacerle ganar 100 dólares, dice, lo suficiente para permitirle soñar con volver a la escuela, después de haberla abandonado a los 12 años para ir a las minas, el único trabajo disponible en su pequeña aldea. Sabe de al menos una docena de otros chicos de su comunidad que se han visto obligados a trabajar en las minas para sobrevivir.

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La mina de Mwanza, un tajo rojizo a orillas de un pequeño arroyo cuyas aguas acaban llegando al río Congo, está en el centro de una de las fuentes más importantes del mundo de diamantes de calidad gema. Sin embargo, la capital de la provincia, Tshikapa, no revela nada de la riqueza que se esconde bajo el suelo. Ninguna de las carreteras está pavimentada, ni siquiera la pista del aeropuerto. Cientos de mineros mueren cada año en derrumbes de túneles de los que rara vez se informa porque ocurren con mucha frecuencia. Los profesores de las escuelas públicas exigen el pago de los alumnos para complementar sus escasos salarios. Muchos padres optan por enviar a sus hijos adolescentes a las minas. “Hacemos este trabajo para poder encontrar algo que nos permita comer”, dice Mwanza. “Cuando encuentro una piedra, como. No queda dinero para la escuela”.