Como se forman las perlas

Nácar

– trucos y trampas – cómo elegir las perlas – breve historia de las perlas – cómo se forman las perlas – tamaños y comparaciones de las perlas – formas y colores de las perlas – calidades y grados de las perlas – joyería ética sostenible- VIDEO Guías

Una perla es una gema natural creada por un organismo vivo. Cuando se introduce un objeto extraño en un mejillón u ostra, el animal recubre el irritante con una sustancia llamada nácar, el mismo material con el que fabrica su concha. Las capas de nácar se acumulan para formar una perla.

Las ostras de agua de mar tienen una cuenta de concha redonda (tradicionalmente de un mejillón de agua dulce americano) injertada como irritante. Esto se llama “nucleación”. Las ostras están suspendidas en el agua de las balsas y corren el riesgo de sufrir tifones, parásitos, depredadores y algas.

A los mejillones de agua dulce se les introduce un pequeño trozo de tejido del manto (tejido productor de nácar procedente de otro mejillón) como irritante. Este tejido se deseca dejando una perla sólida. Los mejillones se cultivan en lagos y ríos interiores.

Las perlas negras no suelen ser negras, sino azules, verdes, plateadas, grises, berenjenas, cobrizas, de pavo real, etc. El verde es el color predominante. Las perlas negras de color natural proceden de las granjas de perlas de la Polinesia Francesa (perlas de Tahití), así como de Indonesia y Filipinas.

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¿Las perlas son veganas?

Las perlas que usted puede llevar en pendientes y collares son el resultado de un irritante bajo la concha de un organismo vivo. Las perlas las forman los moluscos de agua salada o dulce, un grupo diverso de animales que incluye ostras, mejillones, almejas, caracolas y gasterópodos.

Las perlas se forman cuando un irritante, como un trozo de comida, un grano de arena, una bacteria o incluso un trozo del manto del molusco queda atrapado en él. Para protegerse, el molusco segrega las sustancias aragonito (un mineral) y conquiolina (una proteína), que son las mismas que segrega para formar su concha. El compuesto de estas dos sustancias se llama nácar. Las capas se depositan alrededor del irritante y crecen con el tiempo, formando la perla.

Dependiendo de cómo esté dispuesto el aragonito, la perla puede tener un alto brillo (nácar o madreperla) o una superficie más parecida a la porcelana que no tiene ese brillo. En el caso de las perlas de bajo brillo, las láminas de cristales de aragonito son perpendiculares o están en ángulo con la superficie de la perla. En el caso de las perlas nacaradas iridiscentes, las capas de cristales están superpuestas.

Perla barroca

La popularidad de las joyas con perlas es muy alta, tanto que los recursos naturales no son suficientes. Para satisfacer la demanda, se han introducido en el mercado perlas sintéticas y cultivadas.

No todos los moluscos y mariscos pueden producir perlas. La mayoría de las ostras sí pueden. Pueden ser de agua dulce y marina, y las de agua dulce son más “productivas”: en una concha puede haber varias bolas a la vez. Pero las perlas marinas son más grandes.

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Una sustancia o cuerpo extraño, por ejemplo, un grano de arena o un pequeño insecto, debe entrar en la concha de un molusco. El molusco reaccionará al instante ante el “invitado”: la superficie interior de la concha está recubierta por el manto de un molusco con muchas terminaciones nerviosas sensibles.

El cuerpo del molusco es sensible, cualquier extraño en la concha le causa molestias. El molusco comienza a segregar nácar, envuelve un grano de arena rugoso y se obtiene un grano de perla en miniatura con una superficie lisa.

Con el tiempo, esta miga de perla puede convertirse en una gran perla. La perla es el resultado de la autodefensa del molusco y la ostra. El molusco no puede deshacerse del huésped no invitado que ha entrado en la concha, así que empieza a defenderse con la ayuda del nácar.

La perla más grande del mundo

Aunque se valoran como “piedras preciosas”, las perlas/moti no son ni gemas ni piedras. Son de origen animal y sólo pueden producirse en las ostras perlíferas, moluscos vivos con concha que parecen un par de platillos.

La perla no forma parte del cuerpo de ninguna ostra por nacimiento. Es un crecimiento que se forma dentro de su cuerpo debido a su reacción a una partícula irritante externa, como un grano de arena, que podría haber entrado en ella a través del hueco entre el par de conchas.

Dicha partícula causa la misma irritación y estrés a la ostra que la suciedad en nuestros ojos. Su reacción es idéntica a la nuestra: al igual que nuestros ojos entran en un frenesí de parpadeos y de batidos furiosos de los párpados e intentan eliminar la partícula con lágrimas, la ostra reacciona a la partícula segregando capa tras capa de una sustancia llamada nácar sobre la partícula para protegerse de ella, pero sin éxito.

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En nuestro caso la irritación es temporal, para las ostras es interminable. Día tras día, año tras año, la irritación progresa hacia el trauma, el dolor y el sufrimiento, mientras las capas de nácar siguen cubriendo la partícula y formando una perla.